No hay nada trivial

La gente creía que cuando alguien muere, un cuervo se llevaba su alma a la tierra de los muertos, pero a veces, algo malo ocurre, y acarrea una gran tristeza, y el alma no puede descansar en paz. Y a veces, sólo a veces, el cuervo puede traer de vuelta el alma para enmendar el mal.

sábado, 9 de abril de 2011

Esferas y brisas.

Las nubes se ausentaron por un segundo, mis ojos miran al cielo cada vez que mi alma necesita huir, vieron un montón de nubes blancas y esponjosas, la segunda vez notaron que las nubes estaban más alejadas y borrosas... y ahora no están, las nubes se han ido. Con lo no esperado y con lo ya enterado, quise forzar una vida que precisa escapar de aquí, de lo que hoy hace tanto daño... presiono sobre una aglomeración de esferas blancas, aquellas que entregan una pequeña cantidad de sonrisas a un corazón que cada día necesita de ellas. Yo misma me he encargado de estar donde estoy, yo quise continuar y elevar lo que de algún modo sabía que no iba a mi lado... y en los instantes comunes, el frío rodea cada esfera, congelando gran parte de su transparente interior... y yo las espero... invocando a dos orejas que sin importar lo lejos que estén, anden en busca de una historia perdida, una historia que se cree ya no existir, pero existe... y está aquí, es mi historia... que no es importante para una sociedad como la de hoy. He esperado tanto para encontrar la manera de que los detalles mínimos en algunas personas sean valorados... esos detalles que te hacen único, que te hacen diferente del resto... esos que a primera vista se ven como extraños y ridículos, pero al segundo vistazo se puede apreciar la importancia que hay en esos detalles. Ha caído la noche, sobre mi hay un aire de descalabro, y mis ojos siguen mirando el cielo cada segundo... hay niños que no divisan lo que hay tras ellos... el mundo de mentiras que ya los está rastreando... No hay estrellas, no hay nubes... pero hay una torre, alta, delgada y plateada... su estructura la observo todos los días, porque me entrega una brisa, que entra por los espacios de las ventanas, y al estar sumergida en mi habitación, sopla lo más fuerte... estimulando a la angustia volar lejos... para tranquilizar el ambiente... todo mientras dure, hasta que ella decida volver. No hacer lo que debería estar haciendo me produce un rechazo conmigo misma, porque sé que al día siguiente me castigaré diciendo todo lo que merezco saber, y ya una vez más siento la indiferencia de la vida, veo el eterno esperar que ha construido mi fracasada rutina, y deseo acabar con todo... Sé que todos soñamos con comenzar de nuevo, con nacer de nuevo, con sentir la armonía de la naturaleza entre nuestras venas... y creo que la esperanza que tengo no representa un querer conseguir lo que jamás tendré, más bien se debe a que tengo la fe de que algún día todo será distinto, voy a olvidar todo lo que viví, todo lo que sentí, abandonaré cada recuerdo... mi memoria ya no atrapará los indeseables momentos, y voy a ser una persona completamente nueva, eso es lo que tanto espero... eso es lo que deseo, lo que sueño... convertirme en un ser más fuerte, capaz de eliminar lo que no debería estar cerca. La noche está cada vez más oscura... no logro ver la luna que ilumine el paisaje para seguir contemplando aquella torre... y sus brisas ya no pueden seguir el camino correcto... se pierden y se alejan cada vez más. Sabes que lo único que puedes hacer ahora es esperar, que sea un nuevo día y el sol alumbre... Jamás cierres tus ventanas, porque hacerlo, es señal de capitulación, déjalas siempre abiertas para que el entorno tenga la oportunidad de regalarte esperanzas, y no dejarte morir. Para el final - Chinoy.

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