No hay nada trivial

La gente creía que cuando alguien muere, un cuervo se llevaba su alma a la tierra de los muertos, pero a veces, algo malo ocurre, y acarrea una gran tristeza, y el alma no puede descansar en paz. Y a veces, sólo a veces, el cuervo puede traer de vuelta el alma para enmendar el mal.

viernes, 20 de abril de 2012

El que te dio por muerto

Volvemos a estar como en los viejos tiempos, palabras que se van o se las lleva el viento.
Si en 12 años fui capaz de recordar con nostalgia cada suceso importante aunque pasase el día anterior, no quiero ni imaginar lo delicada que permanecerá mi mente dentro de un par de años, recolectando de a poco, pequeños momentos que dieron lugar a una rutina diaria, a la cual ya me acostumbré, independiente de si me agrade el lugar donde estoy establecida, es el tiempo el que se encarga de dejar esas profundas huellas, rastreadas por el destino quién más adelante procurará colocarlas frente a mi en cada situación débil, para así paralizar mis deseos de crecer, de surgir, estancar mis metas y olvidar todo lo que hice para conseguirlas. Continuamente los segundos seguirán corriendo y en ocasiones sé que la vida comenzará a desmotivar mis ganas de avanzar, como ya lo ha hecho, buscando siempre la hora y el lugar perfecto, tal vez en el vagón del metro o en las calles de providencia, eso sí, siempre y cuando esté sola, para tener así también la oportunidad de reflexionar y cuestionarme. 
Si parto desde cero, extrañaré siempre las cosas y personas que van quedando en mi pasado, así como ahora extraño el color turquesa en mi pieza, llena de rayas,  o más que eso, saturada de mensajes que daban a conocer los primeros indicios de mi personalidad e identidad y el fin de una mentalidad superficial. Más que haber borrado un par de rayas, se sintió como si hubiese agarrado una goma y hubiese borrado todo lo que había en mi mente, porque eran recuerdos, memorias, incapaces de abandonarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario