Quise escribir lo necesario que es dejar de arrancarme los pelos de mi cabeza, de darme cuenta cuando una de mis dos piernas está moviéndose constantemente de una forma histérica, de no preocuparme más por cosas innecesarias, como cuando una persona se está metiendo en tu vida sin que lo pidas.... Quise relacionarlo todo con un nuevo comenzar, con vivir, con olvidar... pero ya es tarde, hoy no quiero escribir lo que ayer mantenía mi cabeza ocupada, porque hoy es otro día y otras cosas están formando parte de mis pensamientos, sentimientos y emociones. Una simple historia, que no me es indiferente para nada es capaz de hacerme llorar todas las veces que la lea, porque cada vez que lo hago me doy cuenta de que hay algo tan perfecto en este mundo de lo que yo nunca estaré cerca... porque no pertenece a esta realidad, ese final, hermoso, único, que adjunta todos los procesos de niñez, adolescencia, juventud, madurez, en donde sufriste, y en donde tal vez viviste cosas que pensaste que jamás dejarían de atormentarte, en donde dejaste de creer en muchas cosas, tras cada decepción, cada traición, cada desilusión, en donde también reíste, pero siempre por 5 minutos, porque la vida te hacía ver que las cosas nunca cambiarían, que fuiste destinada a esperar algo que jamás vas a conocer, y tener que cargar con tragedias ajenas que siempre te perseguirán con un miedo que no te dejará vivir tranquila, siempre pensando en que hay algo que eliminaría ese temor de tu vida para siempre, pero ese algo no va a llegar. Pero ahí está el fin de ese cuento, ahí está el preciso momento en donde ella cierra el libro, y no cabalmente para despedirse del mundo, si no más bien para comenzar a escribir uno nuevo, en donde nada de lo mencionado anteriormente existe, ese exclusivo instante que se apodera de tu futuro, ocupando el lugar de aquella cosa que no dejaría de atormentarte, este instante ahora no dejará de hacerte feliz, porque te hace ver que la vida tiene sentido, que sólo un detalle puede hacerte volar eternamente... Es un contexto tan impecable, que mi sensibilidad florece al presenciar algo tan ideal.
No quiero ser la patética niña que no cree en el amor por el simple hecho de no tenerlo a su lado, el amor si existe, a pesar de no tener pruebas propias, lo sé porque conozco la historia de mis papás, amigos y algunos cercanos, conocidos que sí lo prueban. Lo que no existe es la delicadeza que ves en las típicas películas fantásticas... en donde las primeras interacciones a través de los ojos son completas, el lugar es el correcto y donde lo mejor de todo, es que nada termina, no existen finales, porque el final de la historia es ver como todo continuará siendo perfecto... es un acabado que empuja el comienzo de la felicidad que aquí nadie conoce. En cambio, fuera de la fantasía, el amor existe... pero acaba como todo en la vida, sin embargo eso no me importa ni me preocupa, yo sólo quiero llenar el vaso con la última gota de la sustancia que muy pronto dejaré de buscar, completar el vacío que permanece en alguna parte de mí, eliminar ese pedazo de algo que impide la circulación normal de mi sangre... quitarme la polera y caminar libre bajo la luz del sol, sentir como mis manos crecen y se hacen más fuertes... aún así no caeré por el simple hecho de verme en la obligación de conformarme con ver todo eso en historias ajenas... Quizás mañana vuele alto y todo deje de importarme.
The Beatles - Blackbird.

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